Si hay algo que descubrí en lo que va de este viaje es a develar otras culturas. En lo que va de este primer mes de viaje ya conocí y tuve un pantallazo de Alemania (Bremen y Hamburgo – En Junio de este año también Berlin), Holanda (Amsterdam), Inglaterra (Londres) y Suecia (Estocolmo). En cada uno de esos lugares fui recibido de manera increíble (probablemente el viajar arriba de un barco de Greenpeace facilita eso) y conocí muchísima gente de todas partes. Porque en ciudades como Amsterdam conocí más gente de otras partes del mundo que holandeses. Y en Estocolmo conocí gente de todos los países nórdicos juntos.
Conocí gente de primera, y si bien no experimente sus culturas a fondo me lleve un pantallazo de ellas. La verdad que todas son increíbles, y si… están cien años más avanzados que nosotros en cuanto a estilo de vida, algo que se nota al primer vistazo.

Pero si hay algo que nunca pude encontrar es ese signo de solidaridad extrema que se vive en nuestras tierras, esas miradas profundas y esas sonrisas que se muestran igual ante la adversidad que nos toca vivir como región. Tampoco pude encontrar una cultura tan interesante y profunda como la nuestra, y mucho menos notar en los otros un respeto tan profundo a la misma como nosotros tenemos a la nuestra. Ojo, como dije antes, solo estuve algunos pares de días en cada ciudad, y eso no debe ser suficiente más que para llevarse un pantallazo, pero nuestra cultura tiene cosas que habla por si sola.
En cada ciudad que estuve vi como la mayoría que no conocía la cultura del mate se sorprendía por lo que era y por la forma en que lo tomábamos. Se sorprendían de que compartamos una bombilla o del respeto al cebador y todo lo que rodea a la ceremonia del mate, que me permití revalorar enormemente a la distancia. Que lindo que es compartir una buena ronda de mate con unos bizcochitos de grasa y como extraño esa sensación tan simple.
En cada una de estas ciudades el movimiento “Occupy” crece de una manera increíble, algo que me encanta ver e incluso tuve la suerte de visitar varios de los campamentos en estas ciudades. Y claro esta que lo apoyo. Es increíble y muy respetable lo que están haciendo con estos movimientos, pero luego pensaba en nosotros como pueblo latino y lo lejos que estamos de esa situación. Mientras yo veía como en “Occupy London” unos cuantos jóvenes protestaban pacíficamente y blogueaban desde sus Mac, en Argentina mataban a un campesino integrante del MOCASE –via campesina- por defender su propia tierra. Y ahí es cuando la balanza deja de existir. No puedo ni pensar en un movimiento como “Occupy” ni siquiera en las ciudades mas fuertes y cosmopolitas de Latinoamérica, cuando nos están ocurriendo cosas mucho mas importantes y que ni siquiera tienen cobertura de medios. Somos a veces un pueblo acallado, censurado y reprimido. Y sin embargo hace años que luchamos contra eso e intentamos cambiarlo, y algunos incluso dan la vida por ello y de eso tenemos que aunque suene horrible, estar orgullosos. No de la represión, si no de tener gente con pelotas para defender lo propio a toda costa.
Tengo que ser sincero conmigo, en cada ciudad de las que estuve fantaseaba con lo lindo que debería ser vivir ahí. En una de esas ciudades fascinantes llenas de noche, de juventud y de nuevas historias. Quizás sea eso último lo que más me atrapaba, empezar una nueva historia o tal vez sea solo la idea de un estilo de vida mejor al alcance de la mano. Quién sabe, el día de mañana tal vez me encuentre viviendo en una de ellas, pero siempre recordare mis raíces. Siempre voy a recordar mi barrio, mi familia, mi cultura y mis ancestros. Y puta que soy afortunado, porque queridos amigos, si hay algo que no paro de redescubrir es que toda nuestra cultura es apasionantemente increíble y que como pueblo somos uno solo, unificado en toda Latinoamérica, que lucha por los mismos problemas y los mismos ideales con las mismas armas. Creemos en el cambio sin duda, y hace años luchamos para que respeten nuestros derechos de manera constante. Y aunque estos sean constantemente atropellados seguimos ahí empujando.
Hoy estoy mas que nunca con la argentinidad al palo: extrañando mis tierras, mis amigos, mi lengua, mi familia, nuestras comidas, nuestra fuerza, nuestro aliento, nuestra garra. Y también estoy descubriendo a lo lejos lo importante que es nuestra historia y el hacerla valer. A veces, por mas tonto que parezca, dar un paso al costado y alejarnos nos ayuda a tener una idea de lo que somos. Y creo que sin dudas eso es lo que estuvo pasando alrededor mío en los últimos días. Que viva Argentina y que viva Latinoamérica unida.
Las caras más bonitas que he conocido, soy la fotografía de un desaparecido. Soy la sangre dentro de tus venas, soy un pedazo de tierra que vale la pena. soy una canasta con frijoles , soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles. Soy lo que sostiene mi bandera, la espina dorsal del planeta es mi cordillera. Soy lo que me enseño mi padre, el que no quiere a su patria no quiere a su madre. Soy América latina, un pueblo sin piernas pero que camina.
10 Opinologos (Sumate a la conversación):
Lo que decís del hermanismo que hay acá entre las regiones, y que se comparte con todo el mundo, es de lo más característico y sorprendente de la cultura latinoamericana. Me acuerdo de sorprenderme mucho con el tema de que en eeuu no se saludan con un beso como acá!
Un abrazo papá! dale que ya volvés y te vamos a recibir coon abundantes asados, mates y amigos :)
Qué buen post, Pablo!
Te mando un abrazo lleno de admiración.
eso es lo que somos n realidad un pueblo con raizes de oro... con raizes fuertes q aun espera crecer... luchando a pesar del quebranto a pesar de la agonia pero siempre con una sonrisa n el rostro eso s lo q nos caracteriza la garra y la esperanza en nuestras capacidads ... somos afortunados d haber nacido n esta tierra linda... sabes me haaces amar mas ser ecuatoriana... :)
Te pasó lo mismo que me pasó a mí después de unas semanas afuera y en esa soledad de soledades, la que anda rodeada de gente que no conoce ni lo conoce, con la que no tiene vínculo preexistente. Las ganas de viajar y conocer a fondo la cultura, los rincones, las solidaridades y los padecimientos latinos, nacieron con una vehemencia que no había sentido con tanta firmeza, aunque sí alguna vez imaginado.
Abrazo, Pablex; y un brindis por la utopía de Latinoamérica Unida.
Publicar un comentario